El Concepto Arminiano de la Gracia Universal

Auto Soterismo Expuesto.



El matiz universalista es siempre prominente en el sistema arminiano. Tenemos un ejemplo claro de esta aseveración en las siguientes palabras del profesor Enrique C. Sheldon, quien por varios años estuvo relacionado con la Universidad de Boston. Dice él:


"Nuestro punto de vista es a favor de la universalidad de la oportunidad de salvación en contraposición a una elección exclusiva e incondicional de individuos a vida eterna". Podemos notar en esta aseveración no sólo (1) el énfasis universalista característico del arminianismo, sino también (2) la admisión de que todo lo que Dios hace para la salvación de los hombres realmente no salva a nadie sino que sólo abre un camino de salvación que permite a los hombres salvarse a sí mismos— lo que nos vuelve prácticamente a una posición puramente naturalista.


Quizá la declaración más enfática de la posición arminiana sobre este respecto se encuentra en el credo de la Unión Evangélica, o los llamados morisonianos, cuyo propósito era protestar contra la elección incondicional. Un resumen de sus "Tres universalidades" aparece de la siguiente manera en el credo:



"El amor dé Dios el Padre, en el don y sacrificio de Jesús para todos los hombres en todas partes sin distinción, excepción, o acepción de personas; el amor de Dios el Hijo, en el don y sacrificio de sí mismo como la verdadera propiciación por los pecados de todo el mundo; el amor de Dios el Espíritu Santo, en su obra personal y continua de aplicar a las almas de todos los hombres las provisiones de la gracia divina".


Ciertamente, si Dios ama a todos los hombres por igual, y si Cristo murió por todos los
hombres por igual, y si el Espíritu Santo aplica los beneficios de la redención a todos los
hombres por igual, entonces una de dos cosas sigue
: o que (1)
todos los hombres son salvos por igual (lo que es refutado por las Escrituras), o que (2) todo lo que hace Dios a favor del hombre no le salva sino le deja salvarse a sí mismo. Y si es así, entonces nos preguntamos, ¿y qué de nuestra posición evangélica, que significa que solo Dios salva a los pecadores? Si afirmamos que después que Dios ha hecho toda su obra, aún dependa de la decisión del hombre de "aceptarla" o de "no resistirla", estamos atribuyendo al hombre el poder del veto sobre la obra del Dios todopoderoso y la salvación, en última instancia, dependerá del hombre mismo. En este sistema, no importa cuan grande sea la parte que Dios tenga en la obra de salvación, el hombre es en última instancia el factor decisivo. El hombre que decide aceptar la salvación tiene algún mérito propio; tiene por que jactarse ante aquellos que se pierden. Puede desdeñosamente decirles a los que perecen, "Ustedes tuvieron la misma oportunidad que yo; yo acepté y ustedes rechazaron la oferta. Por tanto, ustedes merecen el castigo". Cuan distintas las palabras de Pablo cuando dijo: "no por obras, para que nadie se gloríe", y que "el que se gloría, gloríese en el Señor" (Ef. 2:9,1Co. 1:31). La tendencia en todos estos sistemas universalistas en los cuales el hombre presuntuosamente toma el timón y se proclama dueño de su destino es la de reducir el cristianismo a una religión de obras. Lutero tenía este mismo punto en mente cuando en alusión a los moralistas de su día dijo cínicamente:
"Siempre queremos invertir las posiciones y hacerle bien de nosotros mismos a aquel pobre hombre, nuestro Señor Dios, de quien más bien debemos recibir el bien".


Zanchi dice que el arminianismo susurra suavemente en el oído del hombre caído que es
prerrogativa suya "tanto el querer como el hacer aquello que es bueno y aceptable a Dios: que la muerte de Cristo es aceptada por Dios como una expiación universal por todos los hombres; a fin de que cada uno pueda, si quiere, salvarse a sí mismo por su propia voluntad y por sus buenas obras: que mediante el ejercicio de nuestros poderes naturales podemos alcanzar la perfección aun en la vida presente".




El Dr. Warfield dice, "El problema es indudablemente fundamental y está bien delineado. ¿Es Dios el Señor o meramente abre el camino de la salvación, y nos deja, de acuerdo a nuestra elección caminar en él o no? La bifurcación de los caminos es la vieja bifurcación de los caminos entre el cristianismo y el autosoterismo. Ciertamente sólo él puede sostener ser evangélico quien en plena consciencia descansa entera y directamente en Dios y en Dios solamente para su salvación"."


"Aunque sea siempre fiel,
Aunque llore sin cesar,
Del pecado no podré
Justificación lograr;
Sólo en ti teniendo fe
Deuda tal podré pagar".

1 Comment:

  1. Anónimo said...
    Estimado hno. animo,animo,animo.

    Que la gracia del Señor llene vuestros corazones

Post a Comment




Blogger Template by Blogcrowds


Copyright 2006| Blogger Templates by GeckoandFly modified and converted to Blogger by Blogcrowds.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.