El Deleite de Dios en ser Dios



Nuestro Conocimiento de Dios


La siguiente meditación proviene de un libro que me ha ayudado a aumentar mi sed y pasión por la Gloria de Dios. Hoy tenemos muchos libros acerca de cómo conseguir esto y lo otro, muchos de estos libros catalogados como “crecimiento espiritual” aunque sus títulos no tienen nada que ver con la grandeza de Dios se venden como pan caliente.

¿Cuál será la razón? La palabra de Dios nos dice claramente que en los postreros días no sufrirán la sana doctrina sino que existirá una comezón por oír, ¿oír que cosa? Lo nuevo, lo mas elevado o lo más místico, lo carismatico. Un mensaje que eleve al hombre tanto como para igualarlo a Dios. Hoy tenemos un mensaje antropocéntrico y no teocentrico basta con analizar los fundamentos doctrinales de algunos predicadores y nos daremos cuenta de esto. Hoy no es raro que un predicador diga que la obra de la salvación es una obra cooperativa de Dios y el hombre, una sociedad de 50 y 50. Estamos rodeados de predicadores que se auto exaltan elevándose a la calidad de “maestros iluminados” ellos mismos se hacen llamar como los vestidos de consejo genuino de Dios.Situan sus propias experiencias al nivel de la Palabra de Dios, ellos para todo tienen una experiencia y en todo quedan como grandes hombres espirituales pero en su sermón poco se hablo de la grandeza de Dios, el cristiano oyente promedio llega a su casa arrobado, cautivado por la experiencia del “maestro iluminado” pero con una concepción del carácter de Dios tan baja como la puede concebir un niño de pecho.

Mi responsabilidad como cristiano y como administrador de los bienes de Dios es ayudar en cuanto este a mi alcance y con todas mis fuerzas a que cristianos comunes y corrientes puedan tener acceso a libros y artículos edificantes. Este es el motivo de compartirles esta pequeña reflexión de un libro que me ha ayudado a crecer en mi conocimiento del carácter de Dios y por ende conocerme a mi mismo. ¡Dios es todo, yo nada!

El libro se llama: LOS DELEITES DE DIOS, su autor es el pastor Bautistas Reformado John Piper. Este no es un libro sobre ti, sino sobre aquel que te creó, el mismo Dios. En este teológico paseo de fortaleza, el pastor John Piper navega por las evidencias bíblicas para revelar y hacernos sentir lo que Dios nos mostró como sus placeres. Conociéndolos podremos convertirnos en lo que percibimos de él.

“Lo que la iglesia y el mundo necesitan hoy más que nada es conocer y amar la grandeza, la gloria y la soberanía alegre de Dios en la Biblia”

Este libro no es nada nuevo ya que toma las meditaciones y enseñanzas de un antiguo teólogo reformado llamado Henry Scougal, se lo recuerda como alguien “cuya alma parecía estar absorta en la contemplación de Jesucristo. En el año 1677 cuando solo tenía 29 años escribió La vida de Dios en el corazón del hombre. Este libro no fue escrito para ser publicado, era una carta a un amigo que pasaba por una necesidad espiritual. John Piper obtuvo sus meditaciones de este hermoso libro que esta fundamentado en solo lo necesario DIOS.

Por supuesto John Piper nos ha sido el único en alimentarse de este libro, el gran evangelista del siglo XVIII, George Whitefield, le rindió un destacado homenaje:

"A pesar de que por mucho tiempo había ayunado, velado, orado y recibido los sacramentos, aun así nunca supe lo que era la verdadera religión hasta que Dios
Puso en mis manos este excelente tratado por medio de un amigo al que nunca
Olvidaré."

El amigo que nunca iba a olvidar era Charles Wesley. Whitefield acudió a el en gran desconcierto espiritual y Wesley le dio una copia del libro; La vida de Dios en el corazón del hombre.

Hoy se necesitan hombres de este tamaño en los pulpitos, hombres que estén saturados de Dios y que por sus venas corra solo la palabra de Dios. Para que una vez mas cautiven la mirada de la congregación en Dios.


¿Cuál es Nuestra Concepción de Dios?

El primer ataque de Satanás a la raza humana fue sutil y astuto para destruir la confianza que Eva tenía en la bondad de Dios. Desafortunada y lamentablemente para ella y para nosotros, él tuvo éxito. Desde ese día hasta la fecha, los hombres han sostenido un concepto falso de Dios. Esto es precisamente lo que ha minado y socavado el terreno de la justicia y les ha inducido a una vida descuidada, temeraria, atolondrada y un destino destructivo.
Nada tuerce y deforma al alma más que un concepto bajo e indigno de Dios. Por ejemplo, los fariseos, a pesar de que consideraban que Dios era severo y austero, lograron mantener un nivel relativamente alto de moralidad externa; sin embargo, su propia justicia era externa. Por dentro eran «sepulcros blanqueados», como nuestro Señor mismo se los dijo. Su concepto equivocado de Dios resultó en una idea errada de la adoración. El fariseo no amaba a Dios y el servicio que le rendía lo consideraba una esclavitud, pero no podía escapar de dicho servicio sin afrontar una pérdida demasiado grande. No era fácil vivir con el Dios del fariseo, así que su religión se volvió inflexible, difícil y sin amor. No podía ser de otro modo, porque nuestra noción o concepto de Dios siempre tiene que determinar la calidad de nuestra religión.
Gran parte del cristianismo desde los días en que Cristo anduvo en la tierra como humano ha sido inflexible y severo (para muchos esto es la sana Doctrina). Y la causa o razón ha sido la misma: un concepto indigno, o un punto de vista inadecuado de Dios. De modo instintivo tratamos de ser semejantes a nuestro Dios, y si creemos que él es austero, duro y exigente, así seremos nosotros.
De este fracaso en la comprensión de Dios surge un mundo de infelicidad y tristeza entre buenos cristianos hasta el día de hoy. Se cree que la vida cristiana se trata de que carguemos la cruz en forma malhumorada e indiferente bajo el ojo escrutador de un Padre severo, quien espera mucho y no perdona nada, ni permite excusas ni disculpas. Se cree que Dios es austero, enojadizo, iracundo, de temperamento malhumorado, y extremadamente difícil de complacer. La clase de vida que nace y surge de dichas calumnias y nociones tan difamatorias conduce a una mera parodia de la verdadera vida cristiana.
Para nuestro bienestar espiritual, es de suma importancia que siempre tengamos presente un concepto correcto de Dios. Si pensamos que él es frío y exigente, nos será imposible amarlo, y nuestras vidas se encontrarán sumidas en un temor servil. Si, por el contrario, consideramos que es bondadoso y comprensivo, toda nuestra vida interior reflejará esa idea.
La verdad es que Dios es el más atractivo, simpático, amable y amante de todos los seres, y servirle constituye un placer indescriptible. Él es todo amor, y quienes confían en él no necesitan conocer nada más que ese amor. Él es justo a cabalidad, y no podemos esperar que tolere el pecado pero, por intermedio de la sangre del pacto eterno, él puede actuar hacia nosotros exactamente como si nunca hubiésemos pecado. Para los hijos de los hombres, cuya confianza esté depositada en él, su misericordia siempre se impondrá y triunfará sobre la justicia.
El placer de la comunión con Dios supera las expresiones del lenguaje humano. Él se comunica con sus redimidos en una comunión fácil, sin inhibiciones ni impedimentos, que proporciona descanso, salud y sanidad al alma. Dios no se siente ofendido, ni es egoísta, ni temperamental. Lo que Dios es hoy, encontraremos que lo será mañana y al día siguiente y el próximo año. No es difícil complacerlo, aunque tal vez sea difícil satisfacerlo. Él espera de nosotros únicamente aquello que él mismo nos ha suplido. Él está presto a tomar nota del esfuerzo más sencillo y leve de agradarle, e igualmente está presto y listo a pasar por alto las imperfecciones cuando sabe que tuvimos la intención de hacer su voluntad. Nos ama por lo que somos y valora nuestro amor más que las galaxias de mundos recién creados.
Desafortunadamente, muchos cristianos no pueden liberarse de sus nociones pervertidas de Dios, y estas nociones envenenan sus corazones y destruyen su libertad interior. Sirven a Dios de manera terrible e inflexible, como lo hiciera el hermano mayor, haciendo el bien sin entusiasmo ni gozo, y se les hace totalmente imposible comprender la celebración alegre, y la fiesta animada y vivaz porque el hijo pródigo regresa al hogar. Su idea de Dios descarta la posibilidad de que Él experimente felicidad y gozo en su pueblo, y atribuyen el canto y la algazara a un mero fanatismo. Son almas infelices, condenadas a caminar penosa y pesadamente en su sendero melancólico, con determinación inflexible de hacer el bien aunque se les caiga el cielo encima y a estar en el grupo o partido ganador el día del juicio.
¡Cuán bueno sería si pudiésemos aprender y comprender que es fácil vivir con Dios! Él se acuerda de nuestra condición y sabe que somos polvo. Tal vez tenga que castigarnos a veces, por cierto, pero aun esto lo hace con una sonrisa, la sonrisa orgullosa y tierna de un Padre que prorrumpe en placer por un hijo imperfecto pero prometedor, cuya imagen se asemeja cada día más a la de Aquel cuyo hijo él es.
Algunos de nosotros nos sentimos saltones y tiritones, estamos conscientes de nosotros mismos y carecemos de naturalidad porque sabemos que Dios ve hasta nuestro más íntimo pensamiento y conoce a cabalidad nuestros caminos. No hay necesidad de que seamos y vivamos tan atemorizados. Dios es la suma total de toda paciencia y la esencia de la bondadosa buena voluntad. Le agradamos al máximo, no tratando con frenesí de ser buenos y hacernos mejores, sino arrojándonos en sus brazos con todas nuestras imperfecciones, creyendo que él comprende todo y nos ama a pesar de ello.

11 Comments:

  1. Anónimo said...
    bello,




    DBN.
    Anónimo said...
    Hno. Nestor es maravilloso entender que Dios es grande y nosotros pequeños, el Maestro y nosotros los alumnos, el alfarero y nosotros el barro, el Padre Amoroso y nosotros los hijos y que toda la honra y gloria le pertenece solo a EL.
    Meda mucha pena ver como en estos tiempos los predicadores buscan los aplausos y mueven las congregaciones y hablan lenguas para manifestar que son mas espirituales, esto es pura levadura del diablo y no es de extrañar que tengan sus seguidores.

    “SOLI DEO GLORIA”
    Anónimo said...
    NESTOR: creo que este es uno de los temas mas preciosos que has publicado. solo alguien con un amor genuino por Dios en su corazon como tu puede escribir de esta manera querido hno me has hecho llorar pero porque he sentido la presencia de DIOS al leer lo bello hermoso y comprensivo que es nuestro SEÑOR.simplemente su amor es inagotable y su belleza no tiene comparaciòn "que bueno es vivir con DIOS" sus misericordias son nuevas cada mañana cada dìa.

    DIOS TE BENDIGA MUCHISIMO
    CON CARIÑO SANDRA LARA MOYLA
    Biblioteca Reformada said...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    Anónimo said...
    nestor ha sido muy bello lo que ha escrito.ha llegado a mi corazón y tienes razón al decir que nosotros somos solo discípulos y que Dios es nuestro maestro y que debemos aprender cada día mas de el y de su palabra pero hoy en día se ve que muchos predicadores suben al púlpito ha hablar solo lo que ellos quieren hablar y no lo que Dios le esta dando en ese momento como charles wesley dijo que hoy en día se necesitan hombres que estén saturados de Dios y que por sus venas corra solo la palabra de Dios. saludos y que Dios le bendiga
    Anónimo said...
    Nestor en muchas oportunidades los predicadores hablan de la mundanalidad y que el mundo esta entrando a la iglesia y mencionan o apuntan con el dedo. Las más afectadas son las hermanas que andan con aros o el pelo teñido o las faldas mas cortas y los hermanos somos unos santos con terno, corbata y el pelo corto.
    Creo que el Señor mira lo mas profundo del corazón ,el mundo en la iglesia es la apariencia física.
    .¿ Que dice la palabra del Señor?
    Atte.
    Cordero
    Anónimo said...
    Con respecto a este último comentario sobre la vestimenta y apariencia física la verdad hace mucho que tengo confusión al respecto, pues el hecho que una mujer use, por ejemplo, pantalones ¿implica que transgrede la ordenanza de no usar el atuendo de hombre o se refiere a no usar exactamente la misma ropa que un hombre usa? En la Iglesia a la que voy nunca han dado una clara y transparente enseñanza al respecto, ojalá algun lector de este sitio pueda brindarnos un comentario de ayuda, se les agradece.
    Anónimo said...
    LA ROPA NO DA SANTIDAD,PERO UN HOMBRE Y UNA MUJER SANTA SE VISTEN DECENTEMENTE.

    NELSON B.
    Anónimo said...
    Bueno los comentarios y a la vez muy interesantes,ojala no se pierda el horizonte y solo sea la palabra del Cristo el unico centro en este blog.les invito tambien a leer la pagina www.iglesiabiblica pentecostal.blogspot.com.
    que Dios les bendiga

    H.T.M
    Biblioteca Reformada said...
    La Vanagloria Evangélica

    Somos un lote muy malo, aunque a muchos les rompa el cerebro aceptarlo. El pelagianismo se ha hecho notar en nuestras congregaciones (el hombre es bueno). Pero si se acepta o no somos hijos de Adán. Una de las pruebas convincentes de nuestra maldad inherente es la manera en que transformamos el bien en mal y conseguimos que nuestras mismas bendiciones sean una maldición para nosotros.

    En cada sermón que escucho siempre coloco toda mi atención para recoger una enseñanza practica, este fin de semana escuche algo muy sensato que a tomado mi pensamiento durante estos días, fui movido a considerar las señales que claramente se están mostrando en nuestros pulpitos, me refiero a lo ruidoso, los shows que muchos predicadores hacen tratando de centrar la atención del creyente en ellos mas que en Dios. Las señales de estos tiempos son muy claras quien no vea lo que sucede es porque carece de visión y discernimiento, las escrituras claramente nos dicen que una de las señales mas fuertes de la apostasía será; los hombres amadores de si mismos mas que de Dios, que con la astucia de sus palabras cautivaran los oídos de muchos que tiene comezón de oír. Muchas veces he visto como el pulpito se ha transformado en un exhibidor de talentos y experiencias propias puestas como ejemplos a seguir escondiendo a si la Gloria de Dios, esto no es nada más que basura disfrazada, solamente el exhibicionismo del yo, la vanagloria evangélica que se esta predicando hoy, muchos de estos predicadores se siente orgullosos de sus experiencias y estimulan a otros a imitarlas, fomentan las divisiones en el cuerpo de Cristo, ellos dividen la iglesia entre los “espirituales y no espirituales”.

    Muchos están dañados por estas modernas enseñanzas, este tipo de diferencias ha producido un tipo de cristiano deprimido e inseguro de lo que Dios ha hecho en su vida.
    Me he propuesto escribir con mas detalle de esto por lo cual les agradeceré sus comentarios y aportes a este tema.

    Un saludo fraternal en Cristo,


    Néstor Rubilar G.
    Anónimo said...
    ola nestore muy weno que quieres que te diga
    es mucha ayuda
    que dios te bendiga muxo en donde estes siempre seremos amigos sigue adelante dios esta contigo hermano dios te benduiga muxo y aki esta un amigo orando por ti espero sigs subiendo ams articulos de dificacion
    cuidate tu hno miguel

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