¿CÓMO SABEMOS QUE SOMOS SALVOS?


¿HA NACIDO USTED DE NUEVO?

Vivimos en tiempos peligrosos, el enemigo de nuestra alma de una u otra forma busca los medios para mermar en nosotros la confianza plena que debemos tener en nuestro amado Dios. En Jesucristo estamos completos y no necesitamos más (Léase Col. 2.8-10), sin embargo esta clara enseñanza bíblica es desconocida por muchos, y los falsos maestros la contradicen, argumentando que para ser un cristiano verdadero y completo es necesario algo más, algo más aparte de Jesucristo y su obra redentora en el corazón del hombre, una experiencia sobrenatural, un nuevo bautismo, una nueva revelación, hablar en lenguas. “Experimentar”, “sentir”, “vivir” son palabras típicas usadas en este contexto, en contraposición a la sencilla enseñanza de Jesús: “conocer”: Juan 17:3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. La búsqueda de estas experiencias “místicas” solo lleva al desgaste, la frustración y la inevitable merma en nuestra certeza que Dios nos escucha, y, en el peor de los casos, a la exaltación desmesurada e imprudente de nuestras emociones, llevándolas a un nivel cuasi-extático. ¿Cómo sabe usted que es verdaderamente salvo? ¿en qué se fundamenta su esperanza y seguridad? ¿en solo una emoción, un sentimiento, una experiencia irracional? La palabra de Dios nos dice: Rom 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” 1Jn 2:3 “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.” 1Jn 3:24 “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.”
Dios ha depositado su Espíritu dentro de nosotros desde el momento en que el nos rescató y nos hizo nacer de nuevo. Si para que Adán tuviese vida Dios sopló su Espíritu en Él, así también en nosotros, necesariamente, cuando volvimos a nacer fue porque El Dios Todopoderoso sopló en nosotros su Santo Espíritu, y de ese momento nueva criatura fuimos en Cristo Jesús.

Le invito a que se examine a la luz de la Palabra del Señor en la siguiente exposición que J. C. Ryle hace sobre la primera carta de Juan, después de ello no debería dudar al responder si alguien le pregunta “¿ha nacido usted de nuevo?”


.J.M.-
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Jesucristo dijo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Esta es una de las cuestiones más importantes en la vida de todo ser humano.

No es suficiente responder “Soy miembro de una iglesia; supongo que soy cristiano”. Miles de cristianos nominales no muestran señal alguna de haber nacido de nuevo, las cuales se mencionan en las Sagradas Escrituras, principalmente en la Primera Epístola de Juan.


1. No practica el pecado
En primer lugar, el apóstol Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios no comete pecado” (1 Juan 3:9). “Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado” (5:18).

Aquella persona que ha nacido de nuevo, que ha sido regenerada, habitualmente no comete pecado. No exhibe una inclinación total hacia el pecado. Probablemente hubo algún tiempo en que dicha persona no se detenía a pensar si sus acciones eran pecaminosas o no, y no siempre sentía aflicción tras hacer el mal. No había una lucha entre el y el pecado; ambos eran amigos. Pero un verdadero cristiano odia el pecado, huye de el, lucha en su contra, lo considera su mayor calamidad, resiente la carga de su presencia, sufre cuando cae bajo su influencia, y anhela liberarse completamente de el. El pecado ya no le place; se ha convertido en algo horrible y que odia. Sin embargo, no puede eliminar su presencia dentro de el.

Si dijese que en él no hay pecado estaría mintiendo (1 Juan 1:8). Pero sí puede decir que odia el pecado y que el mayor deseo de su alma es no cometer pecado en absoluto. No puede evitar tener malos pensamientos, omisiones y defectos tanto en sus palabras como en sus acciones. El sabe que “en muchas cosas ofendemos” (Santiago 3:2). Pero puede decir con certeza, delante de Dios, que estas cosas le ocasionan dolor y pena, y que su ser no se complace en ellas. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?

2. Cree en Cristo
En segundo lugar, San Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).

Un hombre que ha nacido de nuevo, que ha sido convertido, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, que El es la persona divina designada por Dios Padre para dicho propósito, y que fuera de El no hay salvación alguna. En sí mismo no encuentra valor alguno. Pero tiene confianza plena en Cristo, en que todos sus pecados le han sido perdonados. Puesto que ha aceptado la obra completa y muerte de Cristo en la cruz, el cree que es considerado justo delante de Dios, y puede esperar la muerte y el juicio final sin miedo.

Podrá tener temores y dudas. Inclusive decir que a veces siente como si no tuviera fe en absoluto. Pero pregúntele si está dispuesto a confiar en cualquier cosa o persona en vez de Cristo, y verá lo que le responderá. Pregúntele si depositaría su esperanza de vida eterna en su propia bondad, sus propias obras, sus oraciones, su guía espiritual, o su iglesia, y escuche su respuesta. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?


3. Hace justicia
En tercer lugar, Juan escribió: “Todo el que hace justicia es nacido de El” (1 Juan 2:29).

El hombre que ha nacido de nuevo, o se ha regenerado, es un hombre santo. El busca vivir acorde a la voluntad de Dios, hacer las cosas que agradan a Dios y evitar aquellas que Dios aborrece. El desea mirar continuamente a Cristo como ejemplo a seguir y como su Salvador, y demostrar ser su amigo guardando sus mandamientos. El sabe que no es perfecto. Es consciente de su corrupción inherente. Percibe un principio de maldad dentro de si mismo que lucha constantemente por separarle de la gracia de Dios. Pero el no lo consiente, aunque no puede prevenir su presencia.

Aunque a veces puede sentirse tan despreciable al punto de cuestionarse si en verdad es cristiano o no, aun así será capaz de decir, como John Newton, “no soy lo que debería ser, no soy lo que quiero ser, no soy lo que espero ser en otro mundo; pero aun así no soy lo que fui alguna vez, y por gracia de Dios soy lo que soy”. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?

4. Ama a otros cristianos
En cuarto lugar, Juan escribió: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14).

Un hombre que ha nacido de nuevo tiene un amor especial por todos los discípulos verdaderos de Cristo. Ama a todos los seres humanos con gran amor general, pero tiene un amor especial por quienes comparten su fe en Cristo. Al igual que su Señor y Salvador, el ama a los peores pecadores y se aflige por ellos; pero el siente un amor peculiar por aquellos que son creyentes. Nunca se siente tanto en casa como cuando se encuentra en su compañía.

El los considera a todos como miembros de una misma familia. Son sus compañeros de batalla, luchando contra el mismo enemigo. Son sus compañeros de viaje, marchando a lo largo del mismo camino. El los comprende, y ellos lo comprenden. Podrían ser muy diferentes a el en muchos sentidos - en rango, en riqueza. Pero eso no importa. Ellos son hijos e hijas de su Padre y el no puede evitar amarlos. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?


5. Vence al mundo
En quinto lugar, Juan escribió: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1 Juan 5:4).

Un hombre que ha nacido de nuevo es cuidadoso de su propia alma. No solo intenta evitar el pecado sino también todo aquello que pueda conducirle a el. Es cuidadoso respecto a quienes le acompañan. El sabe que la comunicación perversa corrompe el corazón y que la maldad atrae más que la bondad, así como la enfermedad es más contagiosa que la salud. Es cuidadoso sobre el empleo de su tiempo; su principal deseo es usarlo en forma provechosa.

El desea vivir como un soldado en país enemigo - portando su armadura en forma continua y siempre preparado para las tentaciones. Es diligente siendo un hombre de oración, vigilante y humilde. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?


La Prueba
Estas son las cinco características principales de un cristiano que ha nacido de nuevo.

La notoriedad de las mismas es muy variable entre diferentes personas. En algunas apenas son perceptibles. En otras son muy marcadas, inequívocas, de tal manera que todos pueden percatarse de ellas. Algunas de estas características sobresalen más que otras en diferentes individuos. Es raro que sean igualmente evidentes en cualquier persona.

Pero aun después de tomar en cuenta posibles diferencias, tenemos aquí cinco aspectos que marcan a un sujeto que ha nacido de Dios.

Como debemos reaccionar ante estas cuestiones? Lógicamente solo podemos concluir una cosa - sólo aquellos que han nacido de nuevo muestran estas cinco características, y quienes no las tienen no han nacido de nuevo. Esta es la conclusión a la cual el apóstol nos quiere hacer llegar. Posee usted estas características? Ha nacido usted de nuevo?.


(J. C. Ryle)

8 Comments:

  1. Anónimo said...
    2ªJuan 1:9 "Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo."

    La Perseverancia de los santos, una muestra y prueba de que Dios nos sustenta.

    A Dios sea la Gloria.

    hno jaime
    Biblioteca Reformada said...
    «Porque los montes se apartarán, y los collados serán sacudidos, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene compasión de ti» (Is. 54:10).



    Estamos pronto a analizar uno de los pasajes más controversiales del Nuevo Testamento. Para los arminianos, esta es la prueba de que la perseverancia de los santos no existe, y que por lo tanto, un cristiano puede rechazar a Cristo en algún punto de su vida. Para los calvinistas es la prueba de que un creyente no puede ser un apóstata, y que lo que presenta el autor del libro de Hebreos son personas que no son creyentes.
    Los calvinistas están en lo correcto en afirmar que la Biblia enseña enfáticamente la preservación y la perseverancia de los santos. Cristo afirmó que sus ovejas ‘nunca perecerán’ (Juan 10: 28). Si la Biblia no se puede contradecir entonces el pasaje de Hebreos 6, no puede estar diciendo que un creyente puede rechazar la gracia y la fe que le fue otorgada por Dios (Efesios 2: 8). Si el apóstol Pablo, siendo llevado por el Espíritu Santo escribió que nada puede separar a un creyente del amor de Dios (Romanos 8: 35-39), entonces el pasaje de Hebreos tampoco puede afirmar lo contrario.
    El pasaje de Hebreos 6 dice lo siguiente,
    “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.” Hebreos 6: 4-6
    la prueba de la seguridad de la salvación es la perseverancia de los santos, estos perseveran hasta el fin por que son sustentados por la gracia de Dios; NO se apartara de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantara….
    Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; (Romanos 5:1)


    Soli Deo Gloria.

    NRG.
    Biblioteca Reformada said...
    El doctor Francisco La cueva dice de este versículo (Colosenses 2:10): … Ser completo es estar equipado con todas las cosas necesarias para la salvación. Por esta sola palabra, “completo” se indica que tenemos todo lo requerido en Cristo. “En Él”, no cuando miramos a Cristo como si estuviese lejos de nosotros, sino cuando tenemos a Cristo habitando y permaneciendo en nosotros. Cristo está en nosotros y nosotros en Él cuando por el poder del Espíritu, la fe obra en nuestros corazones por el Espíritu y somos unidos a nuestra Cabeza. La circuncisión del corazón, la crucifixión de la carne, la muerte y sepultura al pecado y al mundo, y la resurrección a la novedad de vida, simbolizadas en el bautismo, y por fe obrada en nuestros corazones, demuestran que nuestros pecados han sido perdonados, y que estamos completamente liberados de la maldición de la ley.

    El gran mal de hoy al igual que el ayer es un concepto bajo de la majestad de Dios, cuando los hombres tiene un concepto errado de Dios, sus propios corazones levantan sustitutos u complementos para “apoyar a Dios”. Ejemplo de esto tenemos muchos, los corintios decían salvos por fe en Cristo mas los éxtasis (manifestaciones), para los gálatas era la salvación por fe en Cristo mas la circuncisión, para los místicos la salvación por fe en Cristo mas el encierro monasterial, para el catolicismos Cristo mas maría,
    Para el metodismos, Cristo mas la santificación, para el pentecostalismo Cristo mas el bautismo del espíritu, para los bautistas Cristo mas el bautismo por inmersión. Un “cristo” al cual hay que injertarle nuestros medios salvificos, No es el verdadero Salvador. Es verdadero Salvador y Señor quien dice:

    Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
    Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

    ¡Estamos Completos en Él!

    SOLO CHRISTUS
    SOLI DEO GLORIA

    NRG
    Anónimo said...
    1. Concepto Católico-Romano.

    El punto clave es la justificación por el bautismo. La Iglesia confiere, mediante el sacramento, la regeneración bautismal. Todo adulto recibe gracia suficiente para alcanzar, conservar, recuperar y aumentar la justificación bautismal. El hombre puede resistir a esta gracia. Si en vez de resistir, asiente y coopera, la gracia se torna eficaz. La justificación sigue un proceso que comienza con el acto de fe (bajo el impulso de la gracia excitante) y termina con la infusión de la gracia "santifican te" en la reacepción (real o de deseo) del sacramento. Los demás sacramentas y las buenas obras proveen medios de perseverancia y méritos para la salvación final, la cual siempre está en peligro, puesto que cualquier pecado "mortal" comporta la pérdida de la justificación.

    2. Concepto Arminianos.

    El punto clave es la justificación por la decisión de aceptar a Cristo como Salvador necesario y suficiente, mediante la fe en El. Esta decisión procede de nuestro libre albedrío, que coopera así con la gracia de Dios.


    3. Concepto Luterano

    El punto clave es la justificación por la fe, que Dios produce en el hombre. El proceso empieza por el anuncio de la reconciliación del mundo, hecha por Dios en, Cristo (2.a Cor. 5:19-20). Esta llamada evangélica comporta siempre una cierta medida de avivamiento e iluminación que quiebran la resistencia radical del hombre caído (mejor dicho, dan el poder de no resistir a la operación salvífica del Espíritu). De ahí pueden provenir el arrepentimiento y la regeneración espiritual. Sin embargo, todo esto es preparatorio y provisional (se puede perder), ya que la salvación está condicionada totalmente por la fe del sujeto. Sólo mediante el acto de fe se obtiene la salvación. Si el hombre continúa creyendo, persevera en la salvación. Si cesa de creer, la pierde.

    4. Concepto Calvinista o "Reformado"

    El punto clave es la justificación por la justicia de Cristo (Ef 2:8 "Por gracia sois salvos por medio de la fe". No es la fe la que salva, sino la gracia; como no es el tenedor el que alimenta, sino lo que tomamos con el tenedor). La mayoría de los Reformados, al hacer énfasis sobre la iniciativa libre y soberana de Dios en la salvación del hombre, colocan primero el llamamiento interior y la regeneración espiritual. Avivado el subconsciente, el proceso aflora a la conciencia con la conversión, que incluye fe y arrepentimiento. Con la fe se conecta la justificación y la adopción. El nuevo estado comporta una nueva obediencia en la santificación. Dios se encarga de preservar con su gracia a los fieles para la glorificación.
    Anónimo said...
    Hermano Jaime, magnífico artículo, conciso y preciso.

    los que hemos bebido de la Fe Reformada siempre nos quedamos con sed que sólo la PALABRA DE DIOS la satisface. No hay palabras de gratitud por su gracia de habernos dado la luz que tenemos los reformados.

    Daniel M.
    Sandra Lara Moyla said...
    Simplente muchas gracias por escribir esto justamente deseaba en mi corazòn que tocaran este tema.se que sera de mucha bendiciòn para quienes lo lean gracias hno jaime y nestor por la sensibilidad que tienen para tratar estos temas en lo personal este tema ha traido consuelo a mi mi vida ya que habia estado reflexionando sobre lo mismo estos dias devido a un comentario que escuche que me dejo muy triste pero al leer esto confirme lo que yo creia en mi corazòn solo que yo no sabia explicarlo de la forma tan clara y sencilla en la cual lo hacen ustedes justamente el versiculo que se me venia a la mente mientras pensaba en esto era
    Rom 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
    les agradesco por tan hermoso trabajo y la dedicaciòn que ponen en el espero que el señor les bendiga grandemente y que sigan siendo de bendiciòn para muchas personas màs

    con cariño
    SLM
    Anónimo said...
    Un aliento para el corazón.



    El Dr. E.F. Kevan llama a la doctrina de la gracia "el hilo de oro que enhebra todas las ramas de la Dogmática (Teología)." En efecto, esta doctrina conecta con la doctrina fundamental de la Revelación, la cual es ya una gracia en sí misma; con la doctrina de un Dios en tres Personas, ya que nos muestra al Padre que ama, al Hijo que redime y al Espíritu Santo que vivifica; con la doctrina del hombre caído, pues es precisamente la miseria del hombre la que sirve de trasfondo a su profunda necesidad de la gracia (Rom. 3: 23) y a su total incapacidad para salvarse; con la Cristología, ya que todo en Jesucristo, su persona y su obra, es la gran expresión de la gracia; con la doctrina sobre la Iglesia, puesto que ésta es el resultado de la gracia y el "pléroma" o plenitud de Cristo, donde éste actúa como agencia de salvación en que se encuentran los medios de gracia; finalmente, con la Escatología, pues ésta es la consumación de la gracia, la glorificación de los favorecidos con la gracia, y el triunfo del Redentor para honor y alabanza del Dios que es Amor completamente gratuito.

    Nada más confortable que llenar el corazón con esta meditación santa, él nos amo cuando no teníamos el mas minimo deseo de amarle, él nos amo de pura gracia.

    Nos dejara…????


    NO.

    NRG.
    Anónimo said...
    qué alegría que la palabra de Dios reconforte los corazones de sus hijos!
    Dios les siga bendiciendo amados hermanos en Cristo, y su palabra abunde cada día más en nuestros corazones.

    hno jaime

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