La Cautividad Anti Scriptura de La Iglesia
2 comentarios Publicado por Biblioteca Reformada en 08:30
“Sólo una iglesia con mentalidad espiritual proporciona el terreno en el que la literatura del Espíritu puede crecer.” B. B. Warfield
La Cautividad Anti Bíblica de La Iglesia
¿Qué es lo que ha ocurrido con la sana exposición bíblica? El antiguo mandato para los predicadores ha sido y será siempre: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad. 2Tm. 2:15
Hoy tenemos un abuso de una hermenéutica antojadiza más que escritural. Somos testigos del abuso sistemático de las escrituras para justificar todo tipo de posturas humanas llenas de sabiduría carnal animal y diabólica.
Tenemos iglesias que sufren de enanismo a causa de que su fuente de alimentación no es la Santa palabra de Dios, sino tradiciones y experiencias humanas las cuales lamentablemente son puestas como revelación al mismo nivel de la palabra de Dios.
Vemos como se toma un versiculo y se retuerce hasta que concuerde con ideas caprichosas y corruptas. Claramente el apóstol Pedro señala a estos seudo maestros como indoctos e inconstantes que hacen violencia a las escrituras para su propia perdición.
2Pe 3:15,1 6. Y considerad la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como os escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada.
Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición.
El apóstol nos dice que los ignorantes de las escrituras e inconstantes en el estudio de ellas. Las tuercen para su propia perdición. La misión del predicador es trazar con precisión las escrituras, de modo que su dedicación al estudio de la Biblia produzca un conocimiento pleno del carácter de Dios.
El gran descuido de esta misión ha producido una especie de cristino con un conocimiento de Dios supersticioso más que Escritural, la predicación fiel de la palabra de Dios produce un conocimiento de Dios basado en la plena revelación del carácter de Dios tal cual como lo revela la Santa Palabra de Dios.
¿Cuál es La Finalidad de la Predicación?
La finalidad de la predicación y de la enseñanza es Dios y su gloria. Calvino hace énfasis en que la predicación debe ser teocéntrica y cristocéntrica, y no antropocéntrica ni eclesiocéntrica. Para cumplir con lo anterior es necesario no perder de vista a Dios y su gloria, y las Sagradas Escrituras son el único medio de conocer Cristo; por ello el fin último de las Escrituras es Cristo.
El gran mal de este tiempo es un evangelio Antropocéntrico, con una hermenéutica que centra la mirada del hombre en lo terreno y no lo divino. Hoy más que nunca necesitamos un Avivamiento no de emociones no de sensaciones sino uno real basado en el pleno resplandor de la belleza de Dios que plasma el gozo abundante en el corazón del hombre. Dios es más glorificado y servido cuando mas se deleita en Él.
La formación de líderes capacitados para ministrar debe tener el único fin de comunicar la voluntad de Dios de manera comprensible y relevante, la quinta esencia de la predicación y la enseñanza es la revelación inspirada.
Una sana predicación es la que no dice ni más ni menos de lo que el texto sagrado está diciendo. Calvino da la seguridad que por medio del texto se puede llegar a la intención del autor sagrado, al significado natural y literal de un texto, que es normativo; el sentido natural es el sentido gramatical, el del autor original. Así, una predicación con una sana hermenéutica se acerca de manera confiable al mensaje del texto, y es el mismo texto un seguro comunicador de la voluntad de Dios; por ello un buen exegeta es el que busca con humildad la intención del autor bíblico, como se puede evidenciar en la siguiente cita:
Observamos que el intento de exégesis que se centra en buscar el sentido del autor original, dentro de su contexto histórico, nos da resultados más seguros que la interpretación "espiritual" que busca un sentido figurado, alegórico más allá del sentido obvio o "literal" del texto. Afirmamos como Erasmo y Calvino que el exegeta tiene como tarea descubrir el sentido del autor, dentro de las relaciones ínter literarias del texto y dentro del contexto histórico, reconociendo que tal sentido puede tener un significado distinto para nosotros hoy de lo que tenía para los oidores originales. Siguiendo la pauta de II de Pedro 3:15-16 consideramos que debemos tratar de entender lo que el autor quiso decir y reconocemos que el sentido del autor tiene carácter de "Escritura" para nosotros.
Ahora, todo lector de la Biblia debe evitar dos tentaciones: la primera es leer la Biblia como manual de sugerencias, y la segunda es ser legalista en su aplicación. El capítulo anterior mostró algunos ejemplos de cómo una buena exégesis logra desprenderse de estas dos tentaciones; el fin de las Escrituras transciende todo legalismo.
En 2 Ti. 3:16-17 Pablo declara que toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Calvino, en una interpretación de este texto, dice que el lector al acercarse a las Escrituras debe reconocer lo que ellas se atribuyen: en primer lugar su autoridad y en segundo su utilidad. Ellas son divinamente inspiradas y el ser humano sólo las debe recibir con reverencia. Las Escrituras son útiles porque contienen una regla perfecta para una vida buena y feliz. Calvino también afirma que la aplicación de las Escrituras al aprendizaje es una labor prioritaria, porque todos los demás fines en estos dos versículos dependen del aprendizaje, no se puede corregir y exhortar si no se ha instruido previamente. Todo éste proceso que el apóstol desarrolla tiene como fin último que el hombre de Dios sea perfecto para toda buena obra; por ende el fin de las Escrituras contiene un alto nivel pedagógico.
Por consiguiente, el fin de la predicación y la enseñanza no se debe distinguir de la finalidad de las propias Escrituras. Calvino da por sentado que la enseñanza sólo se efectúa cuando hay cambios de comportamiento en el receptor del mensaje: cuando el mensaje sólo informa o alcanza el intelecto del receptor, dicha enseñanza carece del fin esencial de las Escrituras.[2][343]
La prioridad de las iglesias y las instituciones teológicas debe ser el conocimiento de las Escrituras, y ésta finalidad lleva incluida, de por sí, el uso de otras disciplinas: el uso de las lenguas originales, la exégesis y la hermenéutica, auxilia el propósito en la formación del pueblo de Dios y del conocimiento de las Sagradas Escrituras.
"Soli deo Gloria."
Néstor J. Rubilar G.